LECCION 6

EL MANTO DE ELIAS Y ELISEO

“Porque la tristeza que es según Dios, produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”.(2Co.7:10)

Hermanos queridos, sinceramente no es tan fácil obtener una clara y definida comprensión de algunos textos bíblicos, como el que tenemos hoy. Sin embargo, y para estar un poco mas tranquilos, podemos hacer lo que hacía Pablo. “…lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, ACOMODANDO LO ESPIRITUAL A LO ESPIRITUAL.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, PORQUE SE HAN DE DISCERNIR ESPIRITUALMENTE”.(1 Cor.2:13,14)
En realidad siempre tendría que ser ésta nuestra metodología de estudio de la Palabra de Dios. El mismo Jesús se preocupó mucho de que sus discípulos tuviesen una comprensión espiritual de sus palabras. Les dijo: “Las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida. La carne para nada aprovecha”
Entonces vemos que el “arrepentimiento para salvación,” producido Dios mismo, tiene mucho que ver, o todo, con nuestra insondable necesidad de justicia ante Dios. Somos pecadores injustos y no hay nada que podamos hacer para remediarlo. La comprensión espiritual de nuestra condición, debe, sin faltas, llevarnos a un arrepentimiento sincero y una búsqueda insaciable de SU JUSTICIA Y SU PAZ.
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.”(Jn.14:27)
“Bienaventurados los que TIENEN hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”(Jn.5:6) Si anhelamos salvación, no podemos prescindir jamás de su justicia y su paz.
En cambio “la tristeza del mundo,”se corresponde más bien con todo lo referente a “la vida en la carne,”en la que vivía Nicodemo, es decir con la dependencia humana de todo lo que humana y carnalmente puede producir. Es vivir apartados de lo espiritual. Nicodemo vivía una vida religiosa carnal. El no dependía de quien creía, o de lo que creía, sino de lo que él, o sea su persona hacía, o no hacía. Pablo dice: “Si pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”(Col.3:1,2)

UN SILBO APACIBLE

No hay dudas de que este “silbo apacible” no es otra cosa que un símbolo inequívoco de la voz del Evangelio de Jesucristo. Es el Evangelio de la paz. ¿Qué más apacible, qué más pacífico que su evangelio? “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos”.
“De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hch 10:36,43)
Por lo tanto, si existe una obediencia válida y salvadora ante Dios, esta es la “obediencia al evangelio de la Paz”.”Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?”(Ro. 10:16)
La desobediencia al evangelio es dejar de depender de la justicia suficiente de Cristo, para depender de todo lo que religiosamente podemos producir y aportar nosotros para nuestra salvación. Toda obra de factura humana. Toda fibra de tela que presuntuosamente intentemos aportar al telar de Dios. Isaías dice: “No hay quien clame por la justicia, ni quién juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; No conocieron camino de `paz, ni hay justicia en sus caminos”(Is. 59: 4,5,6,8)
Silbo apacible: “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. ..por medio de la verdad traerá justicia” (Is. 42: 1-3) Mt.12:18-21)

EL CAMBIO DE VESTIDURAS

Eliseo fue el sucesor de Elías, no meramente en la responsabilidad. Pensar sólo así, sería un despropósito.
Ese manto, más que significar devoción, compromiso y dedicación, tenía el relevante significado de la santa UNCION, otorgada por Dios a Eliseo. Un símbolo del Mesías ungido. “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel. (Is.61:1) (Gál. 2:4)

VESTIR UN SACO DE CILICIO

Acab es el símbolo más patético del falso “reavivamiento”. Este pagano y enemigo número uno del Evangelio, creyó que le había hecho creer a Dios que se había arrepentido de corazón. Sólo arrancó sonrisas de parte del Señor, quién le comenta a su amigo Elías: “¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mi? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días;”(1R.21:29)
Se humilló de cobarde que era. Muerto de miedo, hizo todo lo que se acordaba para calmar el enojo de Dios. Pero no se arrepintió. ¿No consultó mas adelante a sus propios profetas sobre si tenía que ir a la guerra, en lugar de consultar a uno de los pocos profetas de Dios que quedaban? Y al verdadero lo encerró.
Pero el peor pecado que cometió Acab, fue pervertir la fe de Israel; El hacerle confiar en otro dios, y en todo caso en ellos mismos.
Hermano querido, que el Señor nunca tenga que reírse de nuestra hipocresía religiosa. Andar humillados, ponernos saco de cilicio y esparcir cenizas sobre nuestra cabeza, nunca será un signo seguro de reavivamiento espiritual. El reavivamiento sólo se puede dar en base a un sincero arrepentimiento y una humilde dependencia de la justicia del Redentor del mundo. Arrepentirnos de nuestra tendencia a desviar nuestra mirada del Cordero de Dios, para ponerla en nuestras virtudes, nuestros cambios, progresos religiosos, y transformación.

EL ASCENSO DE ELIAS

Elías podría haberle tirado el manto enseguida a Eliseo. No lo hizo porque quería saber más sobre el real ungimiento de este. Estaba probando la fe de Eliseo.
Pero Eliseo pensaba: “No te dejaré si no me bendices”, como le dijo Jacob al ángel aquella noche en Jaboc. No le dejaría hasta que este no le entregara efectivamente el manto y le concediera la gran bendición espiritual, corolario de la santa Unción.

EL MANTO DE ELISEO

Elías no le entregó el manto hasta después de haber cruzado el Jordán. Después de esto, Eliseo tuvo que comprender que ese manto tenía un verdadero Dueño, que era su Dios. Ese manto, que era símbolo de la Justicia de Cristo, habría de abrir dos veces las aguas del Jordán. Cuando Eliseo creyó que tendría dominio sobre el manto, como en una transferencia de poder, ese manto se le cayó. El tuvo que reconocer que en él, esto es en su carne, no había poder, ni siquiera para mantener el manto sobre sus hombros.
Si nuestra experiencia no es genuinamente cristiana, sino sólo religiosa, conductista y normativa, entonces nos será difícil levantar el manto una vez caído.
Dejar de depender de la justicia de Cristo, es dejar caer el manto. Y no contar con ese manto, será difícil que las aguas del Jordán hacia la salvación se abran ante nuestros pies.
Esos profetas que buscaron a Elías, como muchos profetas de la actualidad, necesitaban ser evangelizados, porque sus mentes carnales no les permitían ver “El Reino de Dios,”como le ocurrió a Nicodemo. Es posible que hubiesen desconocido la verdadera misión del profeta y su verdadero mensaje. No obstante, no podemos elevar críticas sobre ellos por la luz que no les había sido revelada.

Mi querido amigo, amiga y hermanos, ruego que esto te sea de utilidad en tu estudio y análisis de estas lecciones de E. Sabática. Que nuestro Dios nos prepare y nos haga sabios para seguir por un camino de verdad y justicia, que es sólo nuestro Salvador: Jesucristo venido en carne.
Todo, por más pequeño que fuere, si de alguna manera pretende suplantar al Señor Jesús, tomando su lugar en nuestra vida, especialmente los tramposos méritos religiosos, deben ser expulsados prontamente de nuestros corazones. El Cristo de Nazaret y su Cruz deben ser ensalzados. SU SOLA JUSTICIA DEBE SER PUESTA EN ALTO, no nuestras inmundas “telas de arañas”.

Que tu Dios y mi Dios nos amparen y protejan. Con afecto, un hermano en Cristo.