Nestor Rivero
Ayuno: El recurso más temido e ignorado
by , 11-Feb-2012 at 10:21 AM (5002 Visitas)
Es cierto que el ayuno es eficaz en la lucha contra el cáncer, no siendo por ello una panacea en la lucha contra el mismo, ni el único recurso que deba emplearse. El ayuno en sí no es una terapia, sino que es una ayuda al cuerpo, para que los mecanismos de autocuración que Dios creó en nosotros (no una fuerza vital mística, ni un cuerpo con posibilidades mágicas, sino la fuerza vital que nos es dada por el aliento de vida que nos dió el Creador, más el maravilloso diseño del cuerpo humano) puedan trabajar sin estorbos.
Pero debe tomarse en cuenta que el ayuno debe ser parte de un manejo completo de la salud. Para definir conceptos, el ayuno es la abstención total de alimentos, consumiendo sólo agua, durante al menos un período de 24 horas. NO existe cosa tal como ayuno de jugos o de zumos, tal cosa debe llamarse correctamente DIETA de jugos o de zumos. El ayuno siempre debe practicarse descansando. Debe también definirse si se desea hacer un ayuno espiritual o fisiológico (en cuanto a su objetivo). Si el ayuno es espiritual, prepararemos cierta cantidad de jugos y frutas frescas, que comeremos DENTRO DE LOS HORARIOS DE ALIMENTARNOS, CADA CINCO HORAS, Y SIN TOMAR NADA EXCEPTO AGUA DURANTE ESAS CINCO HORAS, pues nuestro propósito será mantenernos en relación continua con Dios, sin interrupción. Tomar jugos y comer fruta fresca no requiere iunterrupción de nuestra meditación, contemplación de Dios, oración o estudio de la Palabra. Si el ayuno es fisiológico (con un interés centrado en la salud), los principios que lo gobiernen serán diferentes.
Durante las primeras 24 horas de ayuno, el cuerpo no recibe otro beneficio que el descanso del sistema digestivo (los resultados de este descanso son maravillosos, pruebe a hacer un ayuno de 24 horas cada semana y su salud lo agradecerá). Durante ese tiempo, el cuerpo utilizará como reserva de energía el azúcar en sangre, y una vez que esta se agote, las reservas de glucógeno en el hígado y los músculos. Después de las primeras 24 horas (el tiempo es aproximado, y depende de las peculiariades de cada persona, su nivel de actividad física, el clima, y varios otros parámetros) el cuerpo ha agotado sus reservas de carbohidratos, por lo que comenzará a degradar las grasas para convertirlas en glucosa (azúcar) y producir energía. Esto genera un estado conocido como cetosis. También podemos comenzar a degradar algunas proteínas. Ya a partir de las 48 horas, el cuerpo comienza una degradación secuencial de proteínas y grasas de reserva en el organismo, para alimentarse y mantener el nivel necesario de funcionamiento. Pero para evitar temores innecesarios, el cuerpo utiliza primeramente todo lo que sobra y es innecesario, lo que está enfermo, lo que está mal, dejando para el final el tejido enfermo. Hay literatura muy buena sobre el ayuno, tanto europea como americana. Entre la literatura europea recomiendo el libro del autor francés Desiré Merién, "Ayuno: el método suave de las etapas", y los escritos de André Torcque sobre el ayuno. De la literatura americana recomendaría los escritos de Herbert Shelton, Tilden, y Rafael García Chacón (este último venezolano). No recomiendo otros libros no porque no sean buenos, sino porque no he tenido la oportunidad de tener acceso a sus libros completos, por lo que no puedo referenciarlos sin temor a equivocarme.
Un doctor higienista irlandés descubrió que un ayuno completo (requiere aproximadamente 40 días en una persona normal, el hambre desaparece entre el tercer y el quinto días, luego de esto reaparece el hambre verdadera a los 40 días, donde si no nos realimentamos caeremos en el estado de inanición, muchos desconocen que este fue el motivo por el el ayuno de Cristo en el desierto fue de 40 días, y por qué fue al final del ayuno que Satanás se apareció a tentarle, y no antes, este es el período donde aparece el hambre verdadera, no el mero deseo de comer). requiere mucho tiempo porque el cuerpo humano tenía que reciclar sus vitaminas y minerales, así que inteligentemente comenzó a realizar los ayunos aportando al paciente jugos frescos de verduras (jugos de hojas verdes, nada más) para que el cuerpo recibiera estos micronutrientes, y aceleró así los efectos del ayuno, logrando a veces en 10 días lo que el ayuno requería 30 días para lograr.
Pero un ayuno tan prolongado (superior a los 12 días) solo debe hacerse en una clínica especializada, o luego de haber leído y estudiado abundante literatura de calidad al respecto (de calidad no quiere decir proveniente de la esfera médica, pues desgraciadamente los médicos convencionales son totalmente ignorantes respecto al ayuno). Un ayuno mal hecho puede matar a una persona.
Ahora, una vez terminado el ayuno (durante el cual su cuerpo pudo haber consumido hasta la mitad en peso de su hígado, de sus riñones y de otros órganos), debemos realimentarnos, proceso durante el cual el cuerpo reconstruirá los tejidos que consumió. Es vital que esto suceda consumiendo alimentos de calidad, bajo una dieta estrictamente vegetariana, donde al menos el 80% de lo que se coma esté crudo. Esto garantizará que su nuevo tejido hepático, nefrótico, etc., sean tejidos rejuvenecidos y totalmente sanos. Si Dios no hubiera puesto en nosotros los mecanismos de la autofagia (capacidad de consumirnos a, o de alimentarnos de nosotros mismos), el ayuno no lograría absolutamente ningún efecto.
Algunos autores (por ejemplo, el Dr. Rafael García Chacón) plantean que con 12 días de ayuno solamente, desaparecen la mayoría de los problemas de interior de la mujer, entre ellos el cáncer del interior. Pero recordemos que el cáncer requiere un enfoque multifactorial, es decir, debemos ponernos en un régimen vegetariano lo mejor diseñado posible, absteniéndonos totalmente de sustancias tóxicas (COSMÉTICOS, PERFUMES, AMBIENTADORES, DESINFECTANTES, MEDICAMENTOS EN SU GRAN GIGANTESCA MAYORÍA, Y AÚN LA MAYORÍA DE LOS SUPLEMENTOS NUTRICIONALES), aprender a respirar correctamente (hay clínicas en Asia que curan algunos tipos de cáncer enseñando al paciente a respirar correctamente) y una vida de total consagración al Señor y al prójimo, que son la mejor medicina.
Me considero (y fui considerado por muchos durante mucho tiempo) un médico naturista, y trabajé en la Clínica de Medicina Natural y Tradicional de Ciencias Médicas en Camagüey por cinco años, como masajista, nutricionista, quiropráctico, y otras terapias de la nueva era que motivaron que abandonara aquel trabajo cuando me convertí y me entregué al Señor. Impartí clases en la Maestría de Medicina Natural y Tradicional en el mismo instituto, de nutrición natural y de respiración, y en varios diplomados y posgrados. Hoy he trabajado como profesor de nutrición y de otras asignaturas en las escuelas LIGHT que se realizan en mi país, y en mis años de experiencia, desde que entré a trabajar en este campo (en el año 1995), puedo afirmar que no existe NINGUNA, repito, no existe NINGUNA enfermedad crónica o infecciosa que no se pueda corregir o curar con cambios permanentes en el estilo de vida, siguiendo siempre los ocho remedios maravillosos que el Señor nos dejó.
Específicamente sobre el ayuno, a muchos nos gusta decir que la hermana White no lo recomienda, porque ella escribió que era suficiente con dejar de comer uno o dos turnos, y luego un régimen sencillo en base a frutas y verduras, para restablecer de casi cualquier condición la salud, pero olvidamos cuando uno de sus hijos tuvo neumonía, que el Señor mismo le indicó que debía dejar al niño de ayuno una semana completa, hasta que el niño restableció totalmente su salud. Todos los que han estudiado el tema del ayuno, saben que se requiere solamente una semana de ayuno para vencer cualquier afección respiratoria (excepto la tuberculosis, en cuyo caso el ayuno está contraindicado).
Como todo, el ayuno también tiene contraindicaciones, y uan persona que haya estado expuesto al consumo de drogas, o a plaguicidas, debe evitar el ayuno total, porque puede liberar al torrente sanguíneo metabolitos de estas drogas o plaguicidas que permanecen atrapados en el tejido graso del cuerpo, y al liberarse en grandes cantidades puede sobrepasar las concentraciones seguras, y matar al paciente en medio de una crisis de eliminación. Para practicar el ayuno, al igual que con cualquier otra cosa en la vida, debemos estudiar bien el tema. Pedid sabiduría a Dios, y el la dará en abundancia.
Que Dios les bendiga a todos.
Néstor Rivero, desde Cuba
Etiquetas:
ayuno
- Categorias
- Uncategorized










