La niña que supuestamente tenía que morir antes de la primavera de 1824, no lo hizo así. Dios la había llamado para trabajar de Profeta. Los años pasaron y fueron llenados con exhaustivos viajes y escritos. En 1881 su marido, James, se fue al descanso. Ellen se mantuvo trabajando y los años continuaron pasando. Y estos años trajeron artículo tras artículo, libro tras libro. Gradualmente, 100.000 páginas de manuscritos fueron producidas. Esto significa 25 millones de palabras (escrito todo a mano,
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