AnDy
11-sep-2007, 11:47
Rompiendo los límites de los malos momentos
Juan 9: 6-11; Lucas 8: 27-39
Malos momentos sin límites.
Los malos momentos son parte de la vida. Jesús no promete que no los tendremos pero, al pasarlos, no debemos dejar que nos siembren sus límites.
Lo peor que nos puede pasar es que una situación difícil nos limite mentalmente, físicamente, etc.
Esta historia esta enmarcada por varios momentos maravillosos que le sucedieron a Jesús.
Dijo a sus discípulos: “Pasemos al otro lado”, subió a la barca y se echó a dormir. Cuando cruzaban el río se levantó una gran tempestad y Jesús seguía durmiendo.
Los discípulos remaron para tratar de controlar el barco pero despertaron al Señor diciendo: “Señor, ¿no tenés miedo?” entonces Jesús se levantó y reprendió la tempestad... Cuando llegaron al otro lado, en cuanto pisaron tierra, se acercó a enfrentarlos, un endemoniado.
1- No dejaré que las crisis me pongan límites.
Jesús estaba entrenando a sus discípulos, les dijo: “Vamos al otro lado”.
Cada vez que Dios te da una palabra de bendición, Satanás te dará una “contra palabra” para apagar lo dicho por Dios.
Cuando Jesús te dice que llegarás al otro lado, se levantará una tormenta, una crisis, un mal momento, para limitarte, para darte temor diciendo que morirás en la tempestad.
La tormenta no te limitará.
Si hay una tormenta es porque Dios sembró una palabra de bendición y si Él te dijo que llegarás al éxito, su palabra se cumplirá.
La tormenta te asustará pero, tranquilo, hay alguien navegando con vos; el mal momento no impedirá que pases al otro lado y no te limitará.
Alguien se acercó a Jesús y le dijo: “Te seguiré adonde quiera que vayas.” Jesús lo miró y respondió: “Las aves tienen nidos y guaridas pero yo no tengo donde poner mi cabeza.”
Quiso decir que no se establecería en ningún lugar (eso lo hacen los pajarracos), Él iría de un lado para otro.
Las crisis pretenden asentarte en un lugar, no te quedes en las crisis, el Señor siempre se mueve y te llevará de victoria en victoria. Hoy estás en medio de la tormenta pero mañana pisarás tierra firme.
A Jesús no le impresionaban las crisis, por eso durmió.
2- No dejaré que la locura y la maldad de otros me limiten.
Que no te digan: “Hasta acá llegaste”.
Jesús dijo: “Si me vas a seguir, tranquilo, porque yo no me quedo a vivir en un lugar.”
En tierra lo recibió un endemoniado, sus síntomas eran, que:
-Vivía en una cueva, en un sepulcro.
Los psicólogos lo llaman necrófilos, son amantes de lo cadavérico, de la muerte, de todo lo que es destrucción.
-Vivía aislado, era agresivo y se lastimaba.
La gente le ponía cadenas (símbolo de normas, de leyes), pero él las despedazaba.
El gadareno representa a lo que hoy vivimos en nuestro país: Chicos que van con armas a la escuela, niños de 13 o 14 años que se levantan en patotas y pelean salvajemente; a la gente que está loca, violenta, con historias tremendas de agresividad porque vivieron aislados.
-Gritaba.
Hoy sabemos, a través de la psicología, que las personas que gritan buscan afecto y, como no lo pueden poner en palabras, gritan: “cuanto más grita, más cariño necesita.”
El gadareno gritaba día y noche porque necesitaba que lo entendieran y liberaran de la opresión. Cuando llegó Jesús, aun a pesar de los demonios, corrió y se tiró a sus pies y después le dijo: ¿Para qué viniste?”.
Representa la gente que quiere cambiar, quiere ser mejor, pero no puede.
Los demonios le dijeron: “Nos vamos a ir, pero no nos saques de esta región porque es nuestra”.
Esa región se llamaba Decápolis, eran diez ciudades donde estaban asentados los demonios. Los demonios se asientan geográficamente y toman autoridad legal por los pecados de la gente.
Según los historiadores, Decápolis era el lugar de mayor brujería en la antigüedad, por eso era común que hubiera tanta gente endemoniada.
Jesús ordenó a los demonios que salieran del muchacho y fueran a los cerdos, que eran dos mil, y se ahogaron.
Jesús permitió esa imagen, para que entendamos lo que querían hacer con el hombre: matarlo. Por eso los demonios le dijeron: “¿Por qué viniste antes de tiempo?” (refiriéndose al tiempo de su muerte.)
Esto nos deja una enseñanza poderosa: había condena de muerte sobre tu vida, un plan satánico, pero alguien con más autoridad que la oscuridad pisó tu tierra y se presentó con el poder del cielo, esa misma persona te dice: “No te dejes limitar por la locura, no permitas que las cosas malas te ciñan.”
Nunca digas: “Esta persona no va a cambiar”, nuestra función es declararla libre en el nombre de Jesús, porque tenemos su mismo poder y una palabra de fe hará que la gente quede sana y en su juicio cabal.
3- No dejaré que la gente establezca mis límites.
Jesús no se dejó impresionar por nada malo, sólo lo bueno y la fe lo impresionaban.
Dejate impresionar sólo por las cosas buenas.
Cuando le sacó los cinco mil demonios quedó sentado, en la posición de un discípulo que quiere aprender, crecer y seguir a Jesús, pero Jesús le dijo que debía quedarse en esa ciudad porque Dios lo había dejado para que la cambiara.
Cuando el pueblo lo vio sentado, vestido y coherente se asustó (no se asustaron antes mientras estaba desnudo, loco y tirado) y rechazaron a Jesús.
No dejes que te pongan límites
Un día alguien le dijo: “Señor, quiero seguirte pero primero debo enterrar a mi padre.” O sea, “vivo con papá y cuando se muera te seguiré.
Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a los muertos”
Señor, quiero seguirte, pero mientras papá viva es la voz que me manda, que me dice que hacer, y cuando se me muera, te seguiré.
Al responderle Jesús quiso decir: Tu padre tiene que morir en tu corazón ahora, no debe ser tu límite sino marcar tu sueño. (Esto es para todos aquellos que no hacen nada sin que sus padres lo autoricen, deben morir emocionalmente hablando.)
Continua...
Juan 9: 6-11; Lucas 8: 27-39
Malos momentos sin límites.
Los malos momentos son parte de la vida. Jesús no promete que no los tendremos pero, al pasarlos, no debemos dejar que nos siembren sus límites.
Lo peor que nos puede pasar es que una situación difícil nos limite mentalmente, físicamente, etc.
Esta historia esta enmarcada por varios momentos maravillosos que le sucedieron a Jesús.
Dijo a sus discípulos: “Pasemos al otro lado”, subió a la barca y se echó a dormir. Cuando cruzaban el río se levantó una gran tempestad y Jesús seguía durmiendo.
Los discípulos remaron para tratar de controlar el barco pero despertaron al Señor diciendo: “Señor, ¿no tenés miedo?” entonces Jesús se levantó y reprendió la tempestad... Cuando llegaron al otro lado, en cuanto pisaron tierra, se acercó a enfrentarlos, un endemoniado.
1- No dejaré que las crisis me pongan límites.
Jesús estaba entrenando a sus discípulos, les dijo: “Vamos al otro lado”.
Cada vez que Dios te da una palabra de bendición, Satanás te dará una “contra palabra” para apagar lo dicho por Dios.
Cuando Jesús te dice que llegarás al otro lado, se levantará una tormenta, una crisis, un mal momento, para limitarte, para darte temor diciendo que morirás en la tempestad.
La tormenta no te limitará.
Si hay una tormenta es porque Dios sembró una palabra de bendición y si Él te dijo que llegarás al éxito, su palabra se cumplirá.
La tormenta te asustará pero, tranquilo, hay alguien navegando con vos; el mal momento no impedirá que pases al otro lado y no te limitará.
Alguien se acercó a Jesús y le dijo: “Te seguiré adonde quiera que vayas.” Jesús lo miró y respondió: “Las aves tienen nidos y guaridas pero yo no tengo donde poner mi cabeza.”
Quiso decir que no se establecería en ningún lugar (eso lo hacen los pajarracos), Él iría de un lado para otro.
Las crisis pretenden asentarte en un lugar, no te quedes en las crisis, el Señor siempre se mueve y te llevará de victoria en victoria. Hoy estás en medio de la tormenta pero mañana pisarás tierra firme.
A Jesús no le impresionaban las crisis, por eso durmió.
2- No dejaré que la locura y la maldad de otros me limiten.
Que no te digan: “Hasta acá llegaste”.
Jesús dijo: “Si me vas a seguir, tranquilo, porque yo no me quedo a vivir en un lugar.”
En tierra lo recibió un endemoniado, sus síntomas eran, que:
-Vivía en una cueva, en un sepulcro.
Los psicólogos lo llaman necrófilos, son amantes de lo cadavérico, de la muerte, de todo lo que es destrucción.
-Vivía aislado, era agresivo y se lastimaba.
La gente le ponía cadenas (símbolo de normas, de leyes), pero él las despedazaba.
El gadareno representa a lo que hoy vivimos en nuestro país: Chicos que van con armas a la escuela, niños de 13 o 14 años que se levantan en patotas y pelean salvajemente; a la gente que está loca, violenta, con historias tremendas de agresividad porque vivieron aislados.
-Gritaba.
Hoy sabemos, a través de la psicología, que las personas que gritan buscan afecto y, como no lo pueden poner en palabras, gritan: “cuanto más grita, más cariño necesita.”
El gadareno gritaba día y noche porque necesitaba que lo entendieran y liberaran de la opresión. Cuando llegó Jesús, aun a pesar de los demonios, corrió y se tiró a sus pies y después le dijo: ¿Para qué viniste?”.
Representa la gente que quiere cambiar, quiere ser mejor, pero no puede.
Los demonios le dijeron: “Nos vamos a ir, pero no nos saques de esta región porque es nuestra”.
Esa región se llamaba Decápolis, eran diez ciudades donde estaban asentados los demonios. Los demonios se asientan geográficamente y toman autoridad legal por los pecados de la gente.
Según los historiadores, Decápolis era el lugar de mayor brujería en la antigüedad, por eso era común que hubiera tanta gente endemoniada.
Jesús ordenó a los demonios que salieran del muchacho y fueran a los cerdos, que eran dos mil, y se ahogaron.
Jesús permitió esa imagen, para que entendamos lo que querían hacer con el hombre: matarlo. Por eso los demonios le dijeron: “¿Por qué viniste antes de tiempo?” (refiriéndose al tiempo de su muerte.)
Esto nos deja una enseñanza poderosa: había condena de muerte sobre tu vida, un plan satánico, pero alguien con más autoridad que la oscuridad pisó tu tierra y se presentó con el poder del cielo, esa misma persona te dice: “No te dejes limitar por la locura, no permitas que las cosas malas te ciñan.”
Nunca digas: “Esta persona no va a cambiar”, nuestra función es declararla libre en el nombre de Jesús, porque tenemos su mismo poder y una palabra de fe hará que la gente quede sana y en su juicio cabal.
3- No dejaré que la gente establezca mis límites.
Jesús no se dejó impresionar por nada malo, sólo lo bueno y la fe lo impresionaban.
Dejate impresionar sólo por las cosas buenas.
Cuando le sacó los cinco mil demonios quedó sentado, en la posición de un discípulo que quiere aprender, crecer y seguir a Jesús, pero Jesús le dijo que debía quedarse en esa ciudad porque Dios lo había dejado para que la cambiara.
Cuando el pueblo lo vio sentado, vestido y coherente se asustó (no se asustaron antes mientras estaba desnudo, loco y tirado) y rechazaron a Jesús.
No dejes que te pongan límites
Un día alguien le dijo: “Señor, quiero seguirte pero primero debo enterrar a mi padre.” O sea, “vivo con papá y cuando se muera te seguiré.
Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a los muertos”
Señor, quiero seguirte, pero mientras papá viva es la voz que me manda, que me dice que hacer, y cuando se me muera, te seguiré.
Al responderle Jesús quiso decir: Tu padre tiene que morir en tu corazón ahora, no debe ser tu límite sino marcar tu sueño. (Esto es para todos aquellos que no hacen nada sin que sus padres lo autoricen, deben morir emocionalmente hablando.)
Continua...