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19-Jul-2011, 07:36 PM
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SERMÓN PARA EL DIA DEL NIÑO
OCTUBRE 1, 2011
Por M Dinorah Rivera, Directora de Ministerio Infantil, División Interamericana
EL SIEMPRE CUMPLE LO QUE OFRECE
VERSÍCULO: Filipenses 4:6-7
“Por nada estéis afanosos, sino presentad vuestros pedidos a Dios en oración, ruego y acción de gracias. Y la paz que supera todo entendimiento, guardará vuestro corazón y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.
Himno: “Habla a tu Dios de mañana” #456
Lectura adicional: Capítulo 14 del libro Christ Object Lessons
I. INTRODUCCIÓN
¿Alguna vez han querido algo con tantos deseos que le rogaron a sus padres tantas veces que al fin dijeron que sí? Tal vez deseaban un juego especial, una mascota o una bicicleta nueva. Era al que querían mucho, por lo que no solamente lo pidieron una vez, sino que lo pidieron una y muchas veces.
Había una vez un niño que tenía grandes deseos de tocar en la banda de música de su escuela. Un día, el niño regresando de la escuela les pidió a sus padres que si le podían comprar un instrumento musical e inscribirse en la banda de música de la escuela. Los padres no dijeron ni sí, ni no. Le contestaron: “Tenemos que pensarlo. Un instrumento musical como el que necesitas cuesta mucho dinero y ni siquiera estamos convencidos de que seguirás con el mismo interés para dedicarte y aprender a tocar como necesitarías”.
Pasaron varios días y los padres de este niño no decían nada, por lo que el niño decidió preguntar otra vez. Los padres del niño no dijeron ni sí, ni no. Simplemente le contestaron: "Todavía estamos pensándolo". Días después, saliendo de la escuela y en camino a su casa, el niño decidió entrar a la tienda de música y ver los instrumentos musicales. Cuando entró a la tienda, la primera cosa que cautivó su vista fue una hermosa y brillante trompeta. No era nueva, pero estaba en muy buenas condiciones. Tenía además un estuche curioso hecho de piel de cocodrilo. ¡Era justo lo que quería!
Esa noche, durante la cena, el niño le dijo a sus padres: "Fui a la tienda de música después de la escuela y vi allí una trompeta muy bonita. Es exactamente como la quiero y solamente cuesta $100".
El papa, mirando a la mamá le dijo: "Creo que debemos echarle un vistazo a esta trompeta o seguiremos escuchando sobre la misma cosa hasta el cansancio". Al día siguiente, el niño fue a la tienda de música con sus padres y ellos le compraron la trompeta.
El niño se unió a la banda de música y se mantuvo fiel a su intención. Tocó en la banda durante todos sus años escolares, y cuando fue a la Universidad decidió entrar en el programa de música. Cuando se graduó se convirtió en un maestro de música. Me pregunto qué hubiera sucedido o cuán diferente hubiera terminado la historia si este niño hubiera decidido pedirles a sus padres por el instrumento musical una sola vez y nunca más.
II. DIOS ESCUCHA ATENTAMENTE
La Biblia nos enseña que de la misma manera en que nuestros padres quieren lo mejor para nosotros y nos da lo que pedimos, Dios, Jesús, nuestro Padre Celestial, también escucha nuestras peticiones. Algunas veces le pedimos algo a Dios una vez, y nunca más lo mencionamos. Tal vez esta actitud demuestra nuestra impaciencia. Cuando le pedimos algo a Dios queremos que él nos conteste con un SÍ, y queremos escuchar su respuesta al momento. Jesús nos dice que debemos orar y no desmayar o sea, no darnos por vencidos. Tal vez, Dios quiere que le demostremos que sí estamos tomando en serio lo que le estamos pidiendo, que sí estamos dispuestos a hacer todos los sacrificios que necesitamos hacer con la respuesta, y que nuestra intención es sincera, permanente, y no es un simple capricho pasajero.
¿Acaso quiere decir eso que si insistimos pidiendo algo una y muchísimas veces Dios nos lo va a conceder? No. No siempre lo que pedimos está en el plan de Dios, pero podemos estar seguros que él nos ama y quiere lo mejor para nosotros, aunque eso signifique que no nos conceda los deseos más sinceros de nuestro corazón, lo que parece esencial y de importancia para nosotros en ese momento. Pero Dios tiene un cuadro mucho más amplio de la vida nuestra y de los que nos rodean. En muchas ocasiones, cuando me encuentro mirando hacia abajo, desde la pequeña ventana de un avión, me viene a la mente Dios. Cuando estoy allá arriba puedo ver distancias y cosas que de otra manera no alcanzaría a ver. Entonces me imagino a Dios. No solamente el tiene el cuadro amplio de nuestras vidas en el momento, sino del futuro. ¡Qué maravilla! Nuestra vista es limitada y él, en su infinito y gran amor permite lo que aparentemente es una respuesta negativa o hasta podemos pensar que es una respuesta que ignora nuestra petición.
Dios siempre contesta un SÍ a favor de nosotros. El tiene siempre un SÍ de amor, solución y alternativa positiva para nuestro dolor y nuestras faltas. Aprendamos a confiar y esperar en él.
IV. PERSISTENCIA
Cuando Jesús estuvo en la tierra nos dio muchas lecciones a través de parábolas. Lasa usó con el fin de ayudarnos a comprender mejor su carácter divino. Enseñó verdades divinas desconocidas a través de lo que era familiar para la gente, lo que conocían y vivían. Leamos Lucas 18:1-7
Jesús había estado hablando sobre las dificultades que pasarían sus seguidores en el periodo antes de su segunda venida. Por lo que les decía que debían “orar siempre, y no desmayar”. Leamos:
18:1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,
18:2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.
18:3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
18:4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,
18:5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.
18:6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.
18:7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?
La sierva del Señor, Elena de White en su libro Christ Object Lessons nos amplia diciendo que el juez aquí representado no tenía ningún respeto por lo justo, por lo correcto. El hecho de que la viuda insistiera en su petición le parecía repulsivo. El juez continuamente la trataba con desdén y desprecio. El juez sabía que lo que la viuda esperaba era solamente justo y tenía el poder de liberarla de su mal, pero no lo hacía. El quería demostrar la arbitrariedad de su poder y se sentía poderoso al ver a la viuda rogar en vano. Sin embargo ella persistía, era constante en su petición, confiada de que sería restaurada. Este malvado juez finalmente le otorgó la justicia, no por amor a la justicia, sino por su propio orgullo y vanidad, por miedo a que fuera acusado de parcialidad y así salvar su reputación.
V. DIOS SIEMPRE CUMPLE LO QUE OFRECE
¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?” Podemos descansar seguros de que Dios por su gran amor y compasión por nosotros, nos liberará del mal que nos acecha de manos del enemigo de la justicia y la verdad. Cuando enfrentamos dificultades en nuestros hogares, en la escuela, en donde estemos y parece que Dios no nos escucha, no permitamos que la confianza en Dios desmaye.
Como aprendimos con esta parábola, Dios tiene el poder de usar a cualquier persona, cosa o circunstancia para contestar la constante y fiel oración de sus hijos.
VI. PARTICIPACIÓN
Desde pequeños muchos de nosotros aprendemos el “Padrenuestro”. (Con anticipación pida a un niño que esté listo para pasar y repetir el “Padrenuestro”, ya sea de memoria o que sepa leerlo bien. Lucas 11:1-4. Presente al niño o niña antes de pasar).
Pida a otros dos niños que lean, lo que sigue (busque niños que sepan leer bien y claro). Lucas 11:5-8 y el otro Lucas 11:9-13. (Recuerde llamarlos y presentarlos por nombre).
VI. CONCLUSION
La Palabra de Dios es clara. Hemos aprendido una vez más que si ponemos nuestra confianza Dios, lo que recibiremos será mucho más y mejor que lo que recibimos de nuestros padres, de nuestra familia, de nuestros amigos y por supuesto de aquellos que ni siquiera tienen el temor de Dios, porque Dios SIEMPRE CUMPLE LO QUE OFRECE. Y él nos ha ofrecido restauración, salvación y vida eterna.
Seamos atentos a su voz porque él nos ofrece la paz y la confianza que necesitamos. En Salmo 116:2 leemos, “porque ha inclinado a mí su oído, por eso lo invocaré mientras yo viva”.
¿A cuántos de ustedes les gustan los conejos? Muchos niños los tienen como mascotas porque tienen una piel suavecita, son tranquilos, y graciosos. Una cosa interesante que tienen los conejos es que ellos pueden girar sus orejas. ¿Pueden ustedes mover sus orejas? Yo he visto a varios niños y también adultos que pueden hacerlo, pero no como los conejos. A diferencia de los humanos, las orejas de los conejos giran a cualquier dirección. Si escuchan algún ruido detrás de ellos, no tienen que voltear la cabeza sino que simplemente giran sus orejas. Muchas veces nuestros padres o adultos nos dicen que volteemos la cabeza porque quieren ver nuestro rostro prestando atención. Pero el ejemplo de los conejos y el versículo que acabamos de leer nos recuerda que debemos estar atentos a escuchar la voz de Dios cuando nos habla a través de diferentes medios y de todas las direcciones, y mejor aún que Dios siempre tiene el oído presto a escucharnos. Que como el conejo escucha en todas las direcciones y a todos a la vez.
Nuestro Padre celestial SIEMPRE CUMPLE LO QUE OFRECE. Y él ha ofrecido escucharnos, amarnos y llevarnos con él al cielo.
Oremos: Nuestro buen Dios y Salvador Jesús, enséñanos a orar, enséñanos a ser pacientes y constantes en la oración. Enséñanos sobre todo a confiar plenamente en tu tiempo, y en tu decisión para nuestras vidas. Te amamos y confiamos en tu gracia y amor por nosotros. Oramos en el nombre de Jesús, amen.
SERMÓN PARA EL DIA DEL NIÑO
OCTUBRE 1, 2011
Por M Dinorah Rivera, Directora de Ministerio Infantil, División Interamericana
EL SIEMPRE CUMPLE LO QUE OFRECE
VERSÍCULO: Filipenses 4:6-7
“Por nada estéis afanosos, sino presentad vuestros pedidos a Dios en oración, ruego y acción de gracias. Y la paz que supera todo entendimiento, guardará vuestro corazón y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.
Himno: “Habla a tu Dios de mañana” #456
Lectura adicional: Capítulo 14 del libro Christ Object Lessons
I. INTRODUCCIÓN
¿Alguna vez han querido algo con tantos deseos que le rogaron a sus padres tantas veces que al fin dijeron que sí? Tal vez deseaban un juego especial, una mascota o una bicicleta nueva. Era al que querían mucho, por lo que no solamente lo pidieron una vez, sino que lo pidieron una y muchas veces.
Había una vez un niño que tenía grandes deseos de tocar en la banda de música de su escuela. Un día, el niño regresando de la escuela les pidió a sus padres que si le podían comprar un instrumento musical e inscribirse en la banda de música de la escuela. Los padres no dijeron ni sí, ni no. Le contestaron: “Tenemos que pensarlo. Un instrumento musical como el que necesitas cuesta mucho dinero y ni siquiera estamos convencidos de que seguirás con el mismo interés para dedicarte y aprender a tocar como necesitarías”.
Pasaron varios días y los padres de este niño no decían nada, por lo que el niño decidió preguntar otra vez. Los padres del niño no dijeron ni sí, ni no. Simplemente le contestaron: "Todavía estamos pensándolo". Días después, saliendo de la escuela y en camino a su casa, el niño decidió entrar a la tienda de música y ver los instrumentos musicales. Cuando entró a la tienda, la primera cosa que cautivó su vista fue una hermosa y brillante trompeta. No era nueva, pero estaba en muy buenas condiciones. Tenía además un estuche curioso hecho de piel de cocodrilo. ¡Era justo lo que quería!
Esa noche, durante la cena, el niño le dijo a sus padres: "Fui a la tienda de música después de la escuela y vi allí una trompeta muy bonita. Es exactamente como la quiero y solamente cuesta $100".
El papa, mirando a la mamá le dijo: "Creo que debemos echarle un vistazo a esta trompeta o seguiremos escuchando sobre la misma cosa hasta el cansancio". Al día siguiente, el niño fue a la tienda de música con sus padres y ellos le compraron la trompeta.
El niño se unió a la banda de música y se mantuvo fiel a su intención. Tocó en la banda durante todos sus años escolares, y cuando fue a la Universidad decidió entrar en el programa de música. Cuando se graduó se convirtió en un maestro de música. Me pregunto qué hubiera sucedido o cuán diferente hubiera terminado la historia si este niño hubiera decidido pedirles a sus padres por el instrumento musical una sola vez y nunca más.
II. DIOS ESCUCHA ATENTAMENTE
La Biblia nos enseña que de la misma manera en que nuestros padres quieren lo mejor para nosotros y nos da lo que pedimos, Dios, Jesús, nuestro Padre Celestial, también escucha nuestras peticiones. Algunas veces le pedimos algo a Dios una vez, y nunca más lo mencionamos. Tal vez esta actitud demuestra nuestra impaciencia. Cuando le pedimos algo a Dios queremos que él nos conteste con un SÍ, y queremos escuchar su respuesta al momento. Jesús nos dice que debemos orar y no desmayar o sea, no darnos por vencidos. Tal vez, Dios quiere que le demostremos que sí estamos tomando en serio lo que le estamos pidiendo, que sí estamos dispuestos a hacer todos los sacrificios que necesitamos hacer con la respuesta, y que nuestra intención es sincera, permanente, y no es un simple capricho pasajero.
¿Acaso quiere decir eso que si insistimos pidiendo algo una y muchísimas veces Dios nos lo va a conceder? No. No siempre lo que pedimos está en el plan de Dios, pero podemos estar seguros que él nos ama y quiere lo mejor para nosotros, aunque eso signifique que no nos conceda los deseos más sinceros de nuestro corazón, lo que parece esencial y de importancia para nosotros en ese momento. Pero Dios tiene un cuadro mucho más amplio de la vida nuestra y de los que nos rodean. En muchas ocasiones, cuando me encuentro mirando hacia abajo, desde la pequeña ventana de un avión, me viene a la mente Dios. Cuando estoy allá arriba puedo ver distancias y cosas que de otra manera no alcanzaría a ver. Entonces me imagino a Dios. No solamente el tiene el cuadro amplio de nuestras vidas en el momento, sino del futuro. ¡Qué maravilla! Nuestra vista es limitada y él, en su infinito y gran amor permite lo que aparentemente es una respuesta negativa o hasta podemos pensar que es una respuesta que ignora nuestra petición.
Dios siempre contesta un SÍ a favor de nosotros. El tiene siempre un SÍ de amor, solución y alternativa positiva para nuestro dolor y nuestras faltas. Aprendamos a confiar y esperar en él.
IV. PERSISTENCIA
Cuando Jesús estuvo en la tierra nos dio muchas lecciones a través de parábolas. Lasa usó con el fin de ayudarnos a comprender mejor su carácter divino. Enseñó verdades divinas desconocidas a través de lo que era familiar para la gente, lo que conocían y vivían. Leamos Lucas 18:1-7
Jesús había estado hablando sobre las dificultades que pasarían sus seguidores en el periodo antes de su segunda venida. Por lo que les decía que debían “orar siempre, y no desmayar”. Leamos:
18:1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,
18:2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.
18:3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
18:4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,
18:5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.
18:6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.
18:7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?
La sierva del Señor, Elena de White en su libro Christ Object Lessons nos amplia diciendo que el juez aquí representado no tenía ningún respeto por lo justo, por lo correcto. El hecho de que la viuda insistiera en su petición le parecía repulsivo. El juez continuamente la trataba con desdén y desprecio. El juez sabía que lo que la viuda esperaba era solamente justo y tenía el poder de liberarla de su mal, pero no lo hacía. El quería demostrar la arbitrariedad de su poder y se sentía poderoso al ver a la viuda rogar en vano. Sin embargo ella persistía, era constante en su petición, confiada de que sería restaurada. Este malvado juez finalmente le otorgó la justicia, no por amor a la justicia, sino por su propio orgullo y vanidad, por miedo a que fuera acusado de parcialidad y así salvar su reputación.
V. DIOS SIEMPRE CUMPLE LO QUE OFRECE
¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?” Podemos descansar seguros de que Dios por su gran amor y compasión por nosotros, nos liberará del mal que nos acecha de manos del enemigo de la justicia y la verdad. Cuando enfrentamos dificultades en nuestros hogares, en la escuela, en donde estemos y parece que Dios no nos escucha, no permitamos que la confianza en Dios desmaye.
Como aprendimos con esta parábola, Dios tiene el poder de usar a cualquier persona, cosa o circunstancia para contestar la constante y fiel oración de sus hijos.
VI. PARTICIPACIÓN
Desde pequeños muchos de nosotros aprendemos el “Padrenuestro”. (Con anticipación pida a un niño que esté listo para pasar y repetir el “Padrenuestro”, ya sea de memoria o que sepa leerlo bien. Lucas 11:1-4. Presente al niño o niña antes de pasar).
Pida a otros dos niños que lean, lo que sigue (busque niños que sepan leer bien y claro). Lucas 11:5-8 y el otro Lucas 11:9-13. (Recuerde llamarlos y presentarlos por nombre).
VI. CONCLUSION
La Palabra de Dios es clara. Hemos aprendido una vez más que si ponemos nuestra confianza Dios, lo que recibiremos será mucho más y mejor que lo que recibimos de nuestros padres, de nuestra familia, de nuestros amigos y por supuesto de aquellos que ni siquiera tienen el temor de Dios, porque Dios SIEMPRE CUMPLE LO QUE OFRECE. Y él nos ha ofrecido restauración, salvación y vida eterna.
Seamos atentos a su voz porque él nos ofrece la paz y la confianza que necesitamos. En Salmo 116:2 leemos, “porque ha inclinado a mí su oído, por eso lo invocaré mientras yo viva”.
¿A cuántos de ustedes les gustan los conejos? Muchos niños los tienen como mascotas porque tienen una piel suavecita, son tranquilos, y graciosos. Una cosa interesante que tienen los conejos es que ellos pueden girar sus orejas. ¿Pueden ustedes mover sus orejas? Yo he visto a varios niños y también adultos que pueden hacerlo, pero no como los conejos. A diferencia de los humanos, las orejas de los conejos giran a cualquier dirección. Si escuchan algún ruido detrás de ellos, no tienen que voltear la cabeza sino que simplemente giran sus orejas. Muchas veces nuestros padres o adultos nos dicen que volteemos la cabeza porque quieren ver nuestro rostro prestando atención. Pero el ejemplo de los conejos y el versículo que acabamos de leer nos recuerda que debemos estar atentos a escuchar la voz de Dios cuando nos habla a través de diferentes medios y de todas las direcciones, y mejor aún que Dios siempre tiene el oído presto a escucharnos. Que como el conejo escucha en todas las direcciones y a todos a la vez.
Nuestro Padre celestial SIEMPRE CUMPLE LO QUE OFRECE. Y él ha ofrecido escucharnos, amarnos y llevarnos con él al cielo.
Oremos: Nuestro buen Dios y Salvador Jesús, enséñanos a orar, enséñanos a ser pacientes y constantes en la oración. Enséñanos sobre todo a confiar plenamente en tu tiempo, y en tu decisión para nuestras vidas. Te amamos y confiamos en tu gracia y amor por nosotros. Oramos en el nombre de Jesús, amen.