srraul
11-oct-2009, 06:27
PREFACIO
En una entrevista de miembros del comité consejero de la Asociación de pastores en Des Moines, Iowa, el 22 de Octubre de 1924, “fue resuelto que se pida al anciano Daniells hacer una recopilación de escritos sobre el asunto de la justificación por la fe, de la señora E. G. White”.
Junto con mis colaboradores en el oficio de la Asociación de pastores emprendí el arduo trabajo que me fue encomendado.
De acuerdo a la intención primera de conseguir “una serie de escritos de la Sra. E. G. White sobre este tema” fueron hechas agotadoras investigaciones en todos los escritos del Espíritu de Profecía que tenemos guardados nosotros como pueblo, en forma de libros encuadernados, como también artículos impresos guardados en carpetas de nuestras actas de iglesia y que abarcan 25 años, o sea, desde 1887 hasta 1912. Tan grande era el campo de acción que teníamos ante nosotros, tan maravillosas y luminosas las piedras preciosas que teníamos ante nosotros, tan maravillosas y luminosas las piedras preciosas de la verdad que salían a la luz del día, que quedé sumamente asombrado, sin encontrar palabras, impresionado y lleno de reverencia ante la solemnidad del deber que me fue encomendado de sacar estas piedras preciosas de la oscuridad y juntarlas y ordenarlas en un ramo lleno de belleza y esplendor para encontrar luego la merecida acogida, aceptación y reconocimiento en la gloriosa terminación de la obra que fue confiada a la “iglesia remanente”.
Para obtener el parecer y los consejos de mis colaboradores les enviaba párrafos listos del manuscrito para su estudio minucioso y para que pudieran darme su opinión. Muy animadoras y llenas de aprecio eran las respuestas de mis colegas de las diversas partes del campo Norteamericano que hacían resaltar también la urgente necesidad de terminar dicha obra. 5 A causa de un pedido especial de cierto número de obreros, fui inducido a pensar en la preparación de un capítulo sobre el tema “La Justicia por la Fe” desde el punto de vista bíblico, para colocar como introducción a la recopilación de los escritos del Espíritu de Profecía sobre dicho tema. Se afirmó que esto daría al tema la autoridad de las Escrituras y la duración, lo que es de significado tan imprescindible para la vida del pueblo de Dios en este tiempo.
La Palabra de Dios muestra claramente el camino de la justificación por la fe y los escritos del Espíritu de Profecía amplían bien este tema, haciéndolo aun más comprensibles para nosotros. En nuestra ceguera y dureza de corazón nos hemos apartado mucho de este camino y muchos años hemos descuidado de apropiarnos estas verdades tan sublimes. A pesar de todo, nuestro Gran Guía ha llamado durante todo este tiempo a Su pueblo a ponerse al frente de la batalla en esta gran verdad fundamental del evangelio, de que por la fe recibamos atribuida la justicia de Cristo a nuestros pecados del pasado, y se nos conceda la justicia de Cristo para manifestar la naturaleza divina en la carne humana.
Para hacer muy valiosa esta recopilación nos pareció bien hacer algo más que una simple lista de la serie de afirmaciones separadas de contenido mezclado. Fueron necesarias transformaciones apropiadas y ciertas adaptaciones. Nos pareció importante también mantener el orden cronológico, como asimismo las circunstancias y resultados bajo las cuales fueron hechas especiales afirmaciones deberían ser bien interpretadas. Si no se entendieran bien estas circunstancias esta recopilación resultaría confusa y cansadora. Un estudio concienzudo y coordinado de los escritos del Espíritu de Profecía sobre el asunto de la justicia por la fe nos ha llevado al convencimiento seguro de que las enseñanzas dadas tienen dos puntos de vista: en primer lugar la maravillosa realidad de que por la fe en el Hijo de Dios 6 los pecadores pueden recibir la justicia de Dios, y en segundo lugar, la intención y providencia de Dios de dar a su pueblo, reunido en una Conferencia General en Minneapolis, Minnesota, en el año 1888, este mensaje especial en cuanto a la obtención de la justicia de Dios por la fe. Este último punto de vista no ha de ser perdido de vista por los ASD, porque sin él interpretarían mal la sumamente importante lección que Dios les quiere enseñar. Esta convicción nos hace considerar como necesario agregar en esta recopilación las indicaciones que fueron dadas con referencia a las experiencias y progresos que estaban relacionados con esta conferencia en Minneapolis.
La mayor parte de los miembros que tenemos actualmente, vino a nosotros recién después de haber hecho estas experiencias. Ellos no las conocen, pero necesitan el mensaje, también las enseñanzas que estas experiencias nos han de impartir. Por eso existe la necesidad de publicar por lo menos una parte de las enseñanzas que fueron dadas en aquel tiempo con una breve explicación de lo que siguió después.
Aquellos que tienen completa confianza en el don del Espíritu de Profecía, que fue dado a la iglesia de los restantes, sabrán apreciar el alto valor de los testimonios contenidos en esta recopilación. Solamente una pequeña parte de los mismos ha sido publicada otra vez desde que aparecieron por primera vez en las columnas de la Review and Herald. La mayoría de ellos fueron pasados casi por alto en los números sucesivos de la Review and Herald donde aparecían. En ninguna otra revista han sido recopilados en forma sistemática y cronológica como aquí. Ojalá que estos mensajes hagan su obra intencionada en la vida de todos aquellos que leen estas páginas. Maravillosas son las bendiciones que el cielo quisiera dar .
Autor: A. G. Daniells
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En una entrevista de miembros del comité consejero de la Asociación de pastores en Des Moines, Iowa, el 22 de Octubre de 1924, “fue resuelto que se pida al anciano Daniells hacer una recopilación de escritos sobre el asunto de la justificación por la fe, de la señora E. G. White”.
Junto con mis colaboradores en el oficio de la Asociación de pastores emprendí el arduo trabajo que me fue encomendado.
De acuerdo a la intención primera de conseguir “una serie de escritos de la Sra. E. G. White sobre este tema” fueron hechas agotadoras investigaciones en todos los escritos del Espíritu de Profecía que tenemos guardados nosotros como pueblo, en forma de libros encuadernados, como también artículos impresos guardados en carpetas de nuestras actas de iglesia y que abarcan 25 años, o sea, desde 1887 hasta 1912. Tan grande era el campo de acción que teníamos ante nosotros, tan maravillosas y luminosas las piedras preciosas que teníamos ante nosotros, tan maravillosas y luminosas las piedras preciosas de la verdad que salían a la luz del día, que quedé sumamente asombrado, sin encontrar palabras, impresionado y lleno de reverencia ante la solemnidad del deber que me fue encomendado de sacar estas piedras preciosas de la oscuridad y juntarlas y ordenarlas en un ramo lleno de belleza y esplendor para encontrar luego la merecida acogida, aceptación y reconocimiento en la gloriosa terminación de la obra que fue confiada a la “iglesia remanente”.
Para obtener el parecer y los consejos de mis colaboradores les enviaba párrafos listos del manuscrito para su estudio minucioso y para que pudieran darme su opinión. Muy animadoras y llenas de aprecio eran las respuestas de mis colegas de las diversas partes del campo Norteamericano que hacían resaltar también la urgente necesidad de terminar dicha obra. 5 A causa de un pedido especial de cierto número de obreros, fui inducido a pensar en la preparación de un capítulo sobre el tema “La Justicia por la Fe” desde el punto de vista bíblico, para colocar como introducción a la recopilación de los escritos del Espíritu de Profecía sobre dicho tema. Se afirmó que esto daría al tema la autoridad de las Escrituras y la duración, lo que es de significado tan imprescindible para la vida del pueblo de Dios en este tiempo.
La Palabra de Dios muestra claramente el camino de la justificación por la fe y los escritos del Espíritu de Profecía amplían bien este tema, haciéndolo aun más comprensibles para nosotros. En nuestra ceguera y dureza de corazón nos hemos apartado mucho de este camino y muchos años hemos descuidado de apropiarnos estas verdades tan sublimes. A pesar de todo, nuestro Gran Guía ha llamado durante todo este tiempo a Su pueblo a ponerse al frente de la batalla en esta gran verdad fundamental del evangelio, de que por la fe recibamos atribuida la justicia de Cristo a nuestros pecados del pasado, y se nos conceda la justicia de Cristo para manifestar la naturaleza divina en la carne humana.
Para hacer muy valiosa esta recopilación nos pareció bien hacer algo más que una simple lista de la serie de afirmaciones separadas de contenido mezclado. Fueron necesarias transformaciones apropiadas y ciertas adaptaciones. Nos pareció importante también mantener el orden cronológico, como asimismo las circunstancias y resultados bajo las cuales fueron hechas especiales afirmaciones deberían ser bien interpretadas. Si no se entendieran bien estas circunstancias esta recopilación resultaría confusa y cansadora. Un estudio concienzudo y coordinado de los escritos del Espíritu de Profecía sobre el asunto de la justicia por la fe nos ha llevado al convencimiento seguro de que las enseñanzas dadas tienen dos puntos de vista: en primer lugar la maravillosa realidad de que por la fe en el Hijo de Dios 6 los pecadores pueden recibir la justicia de Dios, y en segundo lugar, la intención y providencia de Dios de dar a su pueblo, reunido en una Conferencia General en Minneapolis, Minnesota, en el año 1888, este mensaje especial en cuanto a la obtención de la justicia de Dios por la fe. Este último punto de vista no ha de ser perdido de vista por los ASD, porque sin él interpretarían mal la sumamente importante lección que Dios les quiere enseñar. Esta convicción nos hace considerar como necesario agregar en esta recopilación las indicaciones que fueron dadas con referencia a las experiencias y progresos que estaban relacionados con esta conferencia en Minneapolis.
La mayor parte de los miembros que tenemos actualmente, vino a nosotros recién después de haber hecho estas experiencias. Ellos no las conocen, pero necesitan el mensaje, también las enseñanzas que estas experiencias nos han de impartir. Por eso existe la necesidad de publicar por lo menos una parte de las enseñanzas que fueron dadas en aquel tiempo con una breve explicación de lo que siguió después.
Aquellos que tienen completa confianza en el don del Espíritu de Profecía, que fue dado a la iglesia de los restantes, sabrán apreciar el alto valor de los testimonios contenidos en esta recopilación. Solamente una pequeña parte de los mismos ha sido publicada otra vez desde que aparecieron por primera vez en las columnas de la Review and Herald. La mayoría de ellos fueron pasados casi por alto en los números sucesivos de la Review and Herald donde aparecían. En ninguna otra revista han sido recopilados en forma sistemática y cronológica como aquí. Ojalá que estos mensajes hagan su obra intencionada en la vida de todos aquellos que leen estas páginas. Maravillosas son las bendiciones que el cielo quisiera dar .
Autor: A. G. Daniells
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